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“Iban a un Astrólogo bachiller, Planetario, tendero de los Planetas, y espiador de los movimientos celestiales, para que les levantase una figura…”

Francisco de Quevedo y Villegas, Casa de locos de amor

otra bachillería

aún:

me meto

a planetario, pasa

a mi desastrada botica celestial

lunes, 3 de octubre de 2016

0. Vulcanita

yo me naturalizaría vulcanita: lo hago de mi gente,
        a Vulcano,
        porque es planeta
        hipotético,
        el hijo
        tontito
        de Urbain Le Verrier,
        que lo inventó mediano entre el sol
        y Mercurio,
para comprender el tránsito irregular de este planeta, la tara
de 43 segundos de arco por siglo,
        que cupiese
        aún
        en la mecánica celeste de Newton

pero Albert Einstein supo explicar con su teoría famosa
el corrimiento perihélico de Mercurio,
que no arrancaba de la órbita
gamberra
de un planeta
conjetural,
aquel Vulcano

quedan,
con todo,
de Vulcano,
el registro de sus dudables avistamientos,
y la posibilidad de un corro de lunas, basura
de cometas,
que harían la ronda del sol, y titulan
Vulcanoides


viernes, 30 de septiembre de 2016

1. Mercuriales

*****
        el Sol arrea su barroca (no,
        rococó)
        carroza
        en majestad; Mercurio
        va en bicicleta be-
hache, con gorra de plato
        y saca,
        por la posta de los cielos,
repartiendo el correo a los dioses mayores

*****                
        muchas veces, cerca del perihelio, nos juntamos los amigos
        en mi casa,
        en la orilla del cráter, para una fiesta
        de pijamas
        de friquis

        entretenemos las horas (café
y cartas) y salimos al porche con tiempo,
        desperezándonos

        amanece, remonta el sol
        un poco
        el cielo,
        y se detiene, parece
        que se rasca la cabeza,
        y recula, desanda algo su camino,
        como si se le hubiese olvidado algo, las llaves
        del Chevrolet,
        no sé,
        luego
        sigue


         pasamos allí toda la semana, porque lo mejor viene
        cuatro días después,
        que con la mañanica el sol saca el cabezón un momento
        y se esconde luego
        luego,
        como un toro miedosillo que buscara
        otra vez
        el chiquero,
        y sale
        entonces
        más decidido,
        a ver


        

jueves, 22 de septiembre de 2016

2. Venéreas

*****                
        siempre va al revés, la jodida, hablo
de Venus,
sólo ella, entre todos nuestros planetas, da vueltas (“yira,
yira”)
a la derecha, 
        por eso para los venusinos se pone el Sol, paradójco,
perplejo,
        por el Levante

*****                
        el 9 de enero del año 1643 Giovanni Battista Riccioli observó,
        y registró,
        el primero,
        “la luce
cinerea
di Venere”:
cabrilleaba
Venus
(su lado
oscuro)
en el cielo de la tarde

el barón von Gruthuisen, para explicar aquella luz
cenicienta,
inventó que los venusianos celebraban la coronación del Kaiser
nuevo
con castillos de fuegos artificiales

no: es que la diosa
alguna vez
se ruboriza
(pero se sonríe
aún)
al considerar sus noches
gamberras

*****
        aunque en Ba-bi-lú,
la-Puerta-del-Cielo,
supieron que Nindaranna era
una,
otras naciones de estrelleros más torpes pensaron que Venus
doblaba, y hacía
a dos luceros, el del alba
y el de la tardecica,
y los llamaban, los gitanos, Tioumoutin
y Ouaiti,
los griegos, Fósforo
y Héspero, los romanos,
        Lucifer y Vésper

       


sábado, 17 de septiembre de 2016

3. Séquito de Marte

Marte trae cortejo
        de troyanas
        que lo siguen en su procesión por los cielos,
        y dos lunas
        mellizas
        cuyos nombres, Fobos
        y Deimos,
        apuntan el horror


miércoles, 14 de septiembre de 2016

4. lunas primeras de Júpiter

Fue día de Reyes
        no,
        al otro,
        del año 1610,
        que Galileo Galilei apuntó en su diario “tres estrellas” que le parecieron
“fijas”,
en las afueras de Júpiter;
la noche siguente añadió una cuarta. Las llamó (buscaba
regalar a su mecenas, el largo Cosme) “astros
Mediceos”. Cayó
después
en la cuenta
de que orbitaban en torno al planeta, y rebajó su condición,
en su Sidereus Nuncius (Sideral
Correo),
a lunas. Nosotros,
por apartarlos de otros satélites que hemos ido encontrando por allí,
apellidamos a éstos, por honrar a su descubridor,
“Galileanos”.
       
        Sus perezosos padrinos
        primeros
        les dieron,
        por nombre, números
        romanos,
        I,
II,
III,
y IV.
  
Simon Marius, que defendió en su Mundus
Iovialis
haberlos dicho antes, los tituló
Ío,
Europa,
Ganímedes
y Calisto,
que publicasen las dudosas aventuras del Padre
follaoret,
y le diesen gusto
aún.

martes, 13 de septiembre de 2016

5. saturninas


*****
los estrelleros lo figuran con la guadaña del oficio de su dios
tutelar,
aparejo
funeral

*****
        porque parecía el más alto en el cielo, el planeta
primero
y el último (yosoyelalfayelomega),
lo dedicaron los hijos de Israel a Shabbathai, su señor
seriote,
y los romanos a Saturno (mezclábanlo
con Crono), y hacía en las comedias
        al ridículo Pappus
(el Vejete
de nuestro entremés)

*****
        hacia la navidad
        de los gentiles
los Saturnalia igualaban
por ahora
a los hombres,
y se regalaban con esto
y lo otro;
nuestras estrenas honran,
sin saberlo,
a aquel dios comunista

*****
llaman los químicos saturno al plomo, y es metal
pesadísimo
al que aborrezco,
porque busca el suelo
y forma verticales
perfectas  
       
*****
        yo huyo de lo saturnal, de las alegrías
        idiotas,
        despreocupadas,
        y soy, en cambio, saturnino, inclinado (torcido)
        hacia la melancolía
        y el apartamiento

*****
        porque es el último planeta que se ve
fácilmente
a ojo,
justo
debajo
        de las estrellas,
        gaseoso,
        chato,
        ceñido de sortijas de hielo, barreduras
estupendas,
el polvo de todos los soles,
        con corro de lunas y lunas y lunas,
        también
        porque prestó su nombre a tu tío (¿me dejas
que diga, a mi tío?)
        Saturnino



viernes, 9 de septiembre de 2016

6. cuentas no tan galanas


      dan a este planeta, que es, echado
Plutón
de su silla,
otra vez
el último,
todos los nombres del dios de los mares

        Neptuno fue, primero, cálculo, calculus,
digo,
una piedrecita
        arrojada a los cielos para que se ajustasen los números[1], era
        que si mirabas despacio las tablas que ordenaban la órbita de Urano
no salían las cuentas, las de Kepler,
las de Newton,
digo,
de modo que Adams, en su casa de la Cornualla,
y en su despacho, en Cambridge,
y Le Verrier, en sus oficinas de París,
entendieron,
desde las matemáticas,
un planeta ahí,
ahí

y ahí (justo
ahí)
lo encontró, el 23 de septiembre de 1846,
desde el Observatorio de Berlín,
Galle

Galileo,
borrico,
lo había apuntado en dos entradas de sus diarios
astronómicos,
pero pensó que fuera
estrella
       



[1] Diccionario de Autoridades.