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siempre va al
revés, la jodida, hablo
de Venus,
sólo ella, entre todos nuestros
planetas, da vueltas (“yira,
yira”)
a la derecha,
por eso para
los venusinos se pone el Sol, paradójco,
perplejo,
por el Levante
*****
el 9 de enero
del año 1643 Giovanni Battista Riccioli observó,
y registró,
el primero,
“la luce
cinerea
di Venere”:
cabrilleaba
Venus
(su lado
oscuro)
en el cielo de la tarde
el barón von Gruthuisen, para
explicar aquella luz
cenicienta,
inventó que los venusianos
celebraban la coronación del Kaiser
nuevo
con castillos de fuegos
artificiales
no: es que la diosa
alguna vez
se ruboriza
(pero se sonríe
aún)
al considerar sus noches
gamberras
*****
aunque en
Ba-bi-lú,
la-Puerta-del-Cielo,
supieron que Nindaranna era
una,
otras naciones de estrelleros más
torpes pensaron que Venus
doblaba, y hacía
a dos luceros, el del alba
y el de la tardecica,
y los llamaban, los gitanos,
Tioumoutin
y Ouaiti,
los griegos, Fósforo
y Héspero, los romanos,
Lucifer y
Vésper
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