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“Iban a un Astrólogo bachiller, Planetario, tendero de los Planetas, y espiador de los movimientos celestiales, para que les levantase una figura…”

Francisco de Quevedo y Villegas, Casa de locos de amor

otra bachillería

aún:

me meto

a planetario, pasa

a mi desastrada botica celestial

jueves, 22 de septiembre de 2016

2. Venéreas

*****                
        siempre va al revés, la jodida, hablo
de Venus,
sólo ella, entre todos nuestros planetas, da vueltas (“yira,
yira”)
a la derecha, 
        por eso para los venusinos se pone el Sol, paradójco,
perplejo,
        por el Levante

*****                
        el 9 de enero del año 1643 Giovanni Battista Riccioli observó,
        y registró,
        el primero,
        “la luce
cinerea
di Venere”:
cabrilleaba
Venus
(su lado
oscuro)
en el cielo de la tarde

el barón von Gruthuisen, para explicar aquella luz
cenicienta,
inventó que los venusianos celebraban la coronación del Kaiser
nuevo
con castillos de fuegos artificiales

no: es que la diosa
alguna vez
se ruboriza
(pero se sonríe
aún)
al considerar sus noches
gamberras

*****
        aunque en Ba-bi-lú,
la-Puerta-del-Cielo,
supieron que Nindaranna era
una,
otras naciones de estrelleros más torpes pensaron que Venus
doblaba, y hacía
a dos luceros, el del alba
y el de la tardecica,
y los llamaban, los gitanos, Tioumoutin
y Ouaiti,
los griegos, Fósforo
y Héspero, los romanos,
        Lucifer y Vésper

       


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