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“Iban a un Astrólogo bachiller, Planetario, tendero de los Planetas, y espiador de los movimientos celestiales, para que les levantase una figura…”

Francisco de Quevedo y Villegas, Casa de locos de amor

otra bachillería

aún:

me meto

a planetario, pasa

a mi desastrada botica celestial

miércoles, 14 de septiembre de 2016

4. lunas primeras de Júpiter

Fue día de Reyes
        no,
        al otro,
        del año 1610,
        que Galileo Galilei apuntó en su diario “tres estrellas” que le parecieron
“fijas”,
en las afueras de Júpiter;
la noche siguente añadió una cuarta. Las llamó (buscaba
regalar a su mecenas, el largo Cosme) “astros
Mediceos”. Cayó
después
en la cuenta
de que orbitaban en torno al planeta, y rebajó su condición,
en su Sidereus Nuncius (Sideral
Correo),
a lunas. Nosotros,
por apartarlos de otros satélites que hemos ido encontrando por allí,
apellidamos a éstos, por honrar a su descubridor,
“Galileanos”.
       
        Sus perezosos padrinos
        primeros
        les dieron,
        por nombre, números
        romanos,
        I,
II,
III,
y IV.
  
Simon Marius, que defendió en su Mundus
Iovialis
haberlos dicho antes, los tituló
Ío,
Europa,
Ganímedes
y Calisto,
que publicasen las dudosas aventuras del Padre
follaoret,
y le diesen gusto
aún.

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